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Nutrición y Suplementación

Lo que tus uñas intentan decirte: deficiencias nutricionales que las debilitan y cómo recuperarlas con ayuda de la farmacia

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Lo que tus uñas intentan decirte: deficiencias nutricionales que las debilitan y cómo recuperarlas con ayuda de la farmacia

Muchas personas acuden a la farmacia buscando un endurecedor o una base de uñas fortalecedora, convencidas de que el problema está en la superficie. Sin embargo, cuando las uñas se quiebran con frecuencia, se descaman en capas o crecen con lentitud llamativa, la causa más probable no es externa: está en lo que el cuerpo recibe —o deja de recibir— a través de la alimentación.

Las uñas son estructuras de queratina, la misma proteína fibrosa que forma el cabello. Su estado refleja, con cierto retraso, el equilibrio nutricional interno de los últimos meses. Aprender a leer esas señales es el primer paso para actuar con eficacia.

Biotina: el nutriente más conocido, pero no el único responsable

La biotina, también llamada vitamina B7 o vitamina H, es probablemente la más asociada en el imaginario popular a la salud de uñas y cabello. Y no sin razón: participa directamente en la síntesis de queratina y en el metabolismo de los aminoácidos que la forman.

Una deficiencia de biotina puede manifestarse con uñas que se fracturan en sentido longitudinal, que presentan una textura rugosa o que crecen de forma irregular. Lo que muchos desconocen es que esta carencia no es exclusiva de personas con dietas muy restrictivas: el consumo habitual de claras de huevo crudas, ciertos antibióticos prolongados o alteraciones en la absorción intestinal pueden reducir los niveles de biotina de forma significativa.

Los estudios clínicos disponibles sugieren que dosis de entre 2,5 y 5 mg diarios de biotina durante al menos tres meses pueden mejorar la resistencia de las uñas en personas con deficiencia documentada. No obstante, conviene consultar con el farmacéutico antes de iniciar cualquier suplementación, ya que dosis elevadas de biotina pueden interferir con determinadas analíticas de laboratorio, como los valores de hormonas tiroideas o troponina.

Zinc: el mineral que mantiene la estructura

El zinc es un oligoelemento imprescindible para la división celular y la síntesis proteica. Cuando sus niveles descienden, las uñas pueden mostrar manchas blancas irregulares (leuconiquia), líneas transversales conocidas como líneas de Beau o una textura particularmente blanda y propensa a la rotura.

En España, el déficit de zinc no es infrecuente en personas mayores, en quienes siguen dietas vegetarianas o veganas sin planificación adecuada, y en aquellas con enfermedades gastrointestinales crónicas como la enfermedad de Crohn o la celiaquía. El alcohol también es un factor que reduce la absorción de este mineral.

La suplementación con zinc glicinato o zinc bisglicinato —formas queladas con mayor biodisponibilidad— suele ser la opción más recomendada en farmacia. Las dosis habituales oscilan entre 15 y 25 mg diarios, siempre ajustadas al contexto individual y evitando el exceso, ya que un aporte excesivo de zinc puede interferir con la absorción del cobre.

Hierro: cuando la anemia llega hasta las puntas

El hierro es fundamental para el transporte de oxígeno a todos los tejidos, incluidas las células de la matriz ungueal. Una ferritina baja —incluso sin anemia declarada— puede traducirse en uñas planas, cóncavas (coiloniquia o "uñas en cuchara"), frágiles y de crecimiento lento.

Este patrón es especialmente frecuente en mujeres en edad fértil con menstruaciones abundantes, en personas que siguen dietas con escasa presencia de hierro hemo (carnes rojas, vísceras), y en quienes consumen habitualmente inhibidores de la bomba de protones, que reducen la acidez gástrica necesaria para absorber el hierro no hemo de origen vegetal.

Antes de iniciar un suplemento de hierro, es imprescindible realizar una analítica que incluya ferritina, hierro sérico y hemoglobina. La automedicación con hierro sin diagnóstico previo puede causar estreñimiento, náuseas y, en casos de hemocromatosis hereditaria, daño orgánico. En Farmacia Multifarma podemos orientarte sobre las formas de hierro mejor toleradas —como el bisbisglicinato ferroso— y los hábitos que favorecen su absorción, como tomarlo con vitamina C y alejado del café, el té o los lácteos.

Proteínas y aminoácidos: el material de construcción olvidado

Las uñas están compuestas en más de un 90 % de queratina, una proteína dura que requiere aminoácidos esenciales como la cisteína, la metionina y la lisina para sintetizarse correctamente. Una ingesta proteica insuficiente —habitual en dietas hipocalóricas severas, en personas mayores con poco apetito o en deportistas con alta demanda muscular que descuidan la recuperación— puede ralentizar el crecimiento ungueal y reducir su resistencia mecánica.

En estos casos, más que recurrir directamente a suplementos específicos, la primera intervención debería ser revisar la calidad y cantidad de proteína en la dieta diaria. Si la suplementación es necesaria, el colágeno hidrolizado con vitamina C ha mostrado resultados prometedores en estudios recientes sobre la salud de uñas y cabello, al aportar aminoácidos precursores de la queratina en una forma de fácil asimilación.

Cómo identificar patrones de ruptura que merecen atención

No todas las uñas débiles tienen el mismo origen. Observar el tipo de alteración puede orientar hacia la deficiencia más probable:

Cuando las alteraciones son persistentes o se acompañan de otros síntomas —caída de cabello, cansancio extremo, palidez o alteraciones digestivas—, la consulta médica es prioritaria para descartar patologías subyacentes.

El papel del farmacéutico en el cuidado de tus uñas

En Farmacia Multifarma entendemos que el bienestar empieza por comprender qué está ocurriendo en el organismo. Cuando un cliente nos consulta por uñas frágiles, nuestra aproximación no se limita a recomendar un endurecedor tópico: exploramos los posibles factores nutricionales, los hábitos de vida, los medicamentos que puedan estar interfiriendo en la absorción de nutrientes y el contexto general de salud.

El cuidado externo —hidratación de la cutícula, protección con guantes en tareas domésticas, evitar el uso excesivo de acetona— es un complemento útil, pero nunca una solución en sí misma cuando el origen es interno.

Si tus uñas llevan tiempo dando señales de alarma, no esperes a que el problema se agrave. Una conversación con tu farmacéutico puede ser el punto de partida para identificar qué nutriente está fallando y diseñar un plan de suplementación adaptado a tus necesidades reales. Tu salud, nuestra prioridad.

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